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Pollo Estilo Húngaro

Guiso de pollo húngaro con salsa roja de pimentón y crema servido en un plato hondo con perejil fresco.


Pollo Estilo Húngaro: La Receta Secreta que Te Sorprenderá ¡Súper Jugosa y Fácil!

Si buscas una forma diferente, saludable y absolutamente deliciosa de preparar el ave más versátil de la cocina, este Pollo Estilo Húngaro es la respuesta definitiva. Esta no es una receta cualquiera; es un tesoro culinario que me confió un talentoso chef húngaro y que hoy quiero compartir con todos vosotros. La magia de este plato reside en su equilibrio: la intensidad del pimentón, la frescura del tomate y esa cremosidad final tan característica que lo convierte en un bocado irresistible.

Lo que más me gusta de esta preparación es que, a pesar de ser un guiso tradicional con una profundidad de sabor increíble, es sorprendentemente fácil y rápida de hacer. Al utilizar contramuslos de pollo sin piel, conseguimos reducir la grasa sin sacrificar ni un ápice de jugosidad, manteniendo esa etiqueta de «cocina saludable» que tanto nos gusta en este blog. Es el plato perfecto para una comida familiar de domingo o para sorprender a tus invitados con algo exótico pero reconfortante. ¡Prepárate para que te pidan la receta!

Ingredientes

  • 8 contramuslos de pollo (preferiblemente sin piel)
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 40g de mantequilla
  • 1 yogur griego (125g)
  • 400g de tomate natural troceado (puede ser de conserva)
  • 200g de tomate frito
  • 500ml de caldo de pollo (o agua)
  • Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra molida
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • Perejil fresco picado para decorar

Preparación

Paso 1: Sellar el pollo para máxima jugosidad. Comenzamos poniendo un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia. Añadimos los 40g de mantequilla y, una vez derretida, incorporamos los contramuslos de pollo. Los freímos a fuego alto hasta que queden bien doraditos por todos los lados. Este sellado es fundamental para mantener los jugos dentro de la carne. Una vez listos, los sacamos a una fuente y los reservamos.

Paso 2: La base del sofrito. En la misma sartén, aprovechando los jugos que ha dejado el pollo, añadimos los dos dientes de ajo picaditos. Los freímos solo unos segundos para que aromaticen el aceite y enseguida incorporamos la cebolla cortada en cuadraditos pequeños. La cocinamos a fuego medio durante unos 4 o 5 minutos hasta que esté transparente.

Paso 3: Concentrar el sabor del tomate. Agregamos los 400g de tomate natural troceado. Cocinamos con paciencia durante 6 o 7 minutos, hasta que veamos que el tomate ha perdido toda su agua y está bien frito. Este paso es clave para que la salsa tenga cuerpo.

Paso 4: El toque del pimentón. Salpimentamos al gusto y añadimos la cucharada de pimentón. Removemos rápidamente y freímos solo unos segundos; ten mucho cuidado en este punto, ya que el pimentón se quema con facilidad y podría amargar todo nuestro guiso.

Paso 5: Crear la salsa base. Vertemos los 200g de tomate frito y removemos para integrar los sabores. A continuación, añadimos los 500ml de caldo de pollo (o agua si prefieres un sabor más suave). Mezclamos bien todo el conjunto.

Paso 6: Primera cocción del guiso. Reincorporamos los contramuslos de pollo que teníamos reservados, sumergiéndolos bien en la salsa. Tapamos la sartén y dejamos cocinar a fuego medio durante unos 15 minutos.

Paso 7: Segunda vuelta y ternura. Pasados los primeros 15 minutos, destapamos, damos la vuelta a las piezas de pollo y removemos un poco la salsa. Volvemos a tapar y dejamos cocinar otros 10 minutos más para asegurar que la carne esté tierna y se desprenda del hueso.

Paso 8: El secreto de la cremosidad. Retiramos el pollo momentáneamente a una fuente. Es el momento de añadir el yogur griego a la salsa. Removemos con energía hasta que la salsa adquiera un color anaranjado precioso y una textura aterciopelada.

Paso 9: El toque final. Volvemos a introducir el pollo en la salsa cremosa y cocinamos todo junto un par de minutos más. Probamos para rectificar de sal si fuera necesario y espolvoreamos con abundante perejil fresco recién picado para aportar ese toque de color y frescura.

Espero de corazón que disfrutéis de este Pollo Estilo Húngaro tanto como lo hacemos en casa. Es una receta que llena el alma y la cocina de aromas maravillosos. Podéis acompañarlo de un poco de arroz blanco, unas patatas fritas crujientes o simplemente con un buen trozo de pan para no dejar ni una gota de esa salsa espectacular.

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