Rollo de Calabacín y Ricotta: Receta Fácil, Elegante y Deliciosa
Rollo de Calabacín y Ricotta: Receta Fácil, Elegante y Deliciosa
Si estás buscando una forma creativa de disfrutar de las verduras, este Rollo de Calabacín y Ricotta se convertirá en tu opción favorita. Es una receta increíblemente sencilla, saludable y deliciosa que hará que te olvides de freír los calabacines para siempre. Lo mejor de este plato es su versatilidad: funciona perfectamente como un aperitivo sofisticado, una cena ligera o incluso como el centro de mesa en una reunión especial.
La combinación de la base suave de huevo y calabacín con el relleno cremoso de queso ricotta aromatizado con ajo y perejil crea una explosión de sabor en cada bocado. Es una alternativa nutritiva, visualmente espectacular y mucho más ligera que las opciones tradicionales. ¡Prepárate para sorprender a todos con este rollito que se deshace en la boca!
Ingredientes
- 2 calabacines medianos.
- 6 huevos grandes.
- 250 g de queso ricotta.
- 2 dientes de ajo.
- Perejil fresco al gusto.
- Sal.
- Pimienta negra molida.
Preparación
Paso 1: Comenzamos preparando la base de nuestro rollo. Rallamos un calabacín utilizando el lado fino del rallador. Es fundamental escurrirlo muy bien presionando con las manos o un paño limpio para eliminar todo el exceso de agua; este truco es la clave para que la textura sea perfecta.
Paso 2: En un bol amplio, cascamos los 6 huevos y añadimos sal y pimienta negra molida al gusto. Batimos enérgicamente con unas varillas manuales o eléctricas hasta que la mezcla blanquee y gane un poco de volumen. ¡Aprovecha este momento para contarme en los comentarios desde dónde me estás viendo! Me encanta saber hasta dónde llegan mis recetas.
Paso 3: Incorporamos el calabacín rallado y bien escurrido a los huevos batidos. Mezclamos con movimientos suaves para que se integre de forma homogénea.
Paso 4: Preparamos una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Vertemos nuestra mezcla de huevo y calabacín, extendiéndola bien para que quede una capa uniforme.
Paso 5: Tomamos el segundo calabacín y lo cortamos en aros muy finos. Disponemos estas rodajas por toda la superficie de la mezcla de forma decorativa. Por cierto, ¿tú qué prefieres: el calabacín verde o el blanco? Déjamelo saber en los comentarios.
Paso 6: Llevamos la bandeja al horno precalentado a 180°C y horneamos durante 20 minutos hasta que la base esté firme y ligeramente dorada.
Paso 7: Mientras la base se hornea, preparamos el relleno. En un bol, mezclamos los 250 g de queso ricotta con los 2 dientes de ajo (rallados o machacados), perejil fresco picado y una pizca de sal. Removemos bien hasta obtener una crema aromática y reservamos.
Paso 8: Una vez pasados los 20 minutos, sacamos la bandeja del horno y dejamos enfriar por completo. Este paso es vital para poder manipular el rollo sin que se rompa.
Paso 9: Para desmoldar, colocamos otro trozo de papel de horno encima de la base, le damos la vuelta con cuidado y retiramos el papel que usamos originalmente en la base de la bandeja.
Paso 10: Extendemos el relleno de crema de ricotta sobre toda la superficie de forma uniforme, dejando un pequeño margen en los bordes.
Paso 11: Enrollamos con cuidado ayudándonos del papel, apretando ligeramente para que quede compacto. Lo envolvemos en el mismo papel de horno, cerrando los extremos como si fuera un caramelo, y lo llevamos al frigorífico durante al menos 1 hora para que coja cuerpo.
Paso 12: Finalmente, sacamos el rollo del frigorífico, retiramos el papel y lo cortamos en rodajas. ¡Ya está listo para disfrutar!
Este plato está sencillamente espectacular y es la prueba de que comer sano no tiene por qué ser aburrido. Si te ha gustado esta receta, no olvides darle un «like» y compartirla con tus amigos y familiares para que ellos también descubran esta delicia. Si aún no lo has hecho, suscríbete al blog y activa las notificaciones para no perderte ninguna de mis mejores recetas saludables. ¡Buen provecho!
